27 de junio de 2010

Inglaterra y Alemania: Pasado y Futuro


Quizás el fútbol internacional no abunde en rivalidades similares a las del fútbol de clubs. La diplomacia, y sobre todo, la poca frecuencia de los partidos hacen que resulte complicado. Pese a todo, existen una serie de partidos que despiertan un sentimiento similar al de los derbies. Uruguay-Argentina, Brasil-Argentina, y sobre todo....Alemania-Inglaterra, quizás el choque con sabor más añejo de la bodega futbolística que ofrecen los mundiales.
La historia de la rivalidad anglo-germana viene de lejos, y no todo en ella son factores futbolísticos. Existe una cierta sensación de animadversión entre ambas naciones -quizás más desde una perspectiva inglesa- que proviene desde el siglo XIX. Con la primera unificación alemana, aquel conjunto de principados y reinos de centroeuropa se convertía de repente en una de las mayores potencias económicas e industriales del viejo continente. Un país conocido por la erudición de sus pensadores pero anclado en un feudalismo heredado de su organización territorial, se situaba a la vanguardia de la técnica. Gran Bretaña observó este progreso con recelo, y la paulatina pérdida de poder geopolítico inglés se ha visto contrastada con un progresivo incremento de la importancia de Alemania a nivel mundial. El peso del prestigio del pasado frente a la emergencia del presente.
Curiosamente, en este sentido el fútbol se parece bastante a la historia, al menos por lo que hemos visto reflejado en el partido de esta tarde. La selección inglesa es un conjunto que a día de hoy vive de su legendario pasado, del aura que los inventores del fútbol saben transmitir a su equipo. Y a día de hoy eso es todo lo que es Inglaterra, el halo romántico del pasado. El presente -y el futuro- pertenece a Alemania. La selección de Löw es un conjunto que sabe a lo que juega, que tiene una idea futbolística en la cabeza y trata de plasmarla en el campo. Han sabido conjuntar la disciplina con la técnica, y eso les hace un equipo irresistible a nivel estético. Un dato resulta especialmente alentador, y es que tras Ghana, Alemania es la segunda selección más jóven del mundial. Y su fútbol juvenil y sub 21 lleva ya un tiempo cosechando éxitos. En este sentido es muy interesante contemplar los resultados de la pequeña revolución que la federación alemana introdujo en el Mundial del 2006. Se apostó por un entrenador inexperto, Jürgen Klinsmann, que asistido por Jogi Löw decidió arriesgar y apostar por un cambio en la forma de jugar que ha ido desde los juveniles hasta la selección absoluta. Y esta tarde han recogido los frutos. La constancia y la creencia en una idea han cuajado, y esta tarde el espectador ha podido contemplar con admiración el eléctrico fútbol de los de Löw.
La FA también lleva tiempo buscando su pequeña revolución. Ante el fracaso de la Eurocopa de Bélgica y Holanda -en la que Inglaterra fue eliminada en la fase de grupos-, los dirigentes ingleses se dieron cuenta que las características virtudes inglesas de sacrificio y entrega no eran suficientes para competir con otras naciones. Se apostó por Eriksson para tratar de dar ese punto continental al fútbol de los pross. Y la apuesta pareció dar sus frutos cuando se batió a Alemania en el Olympiastadion de Munich por aquel mítico 1-5. Desgraciadamente, una Eurocopa y un Mundial en el que el techo inglés fueron los cuartos de final cortaron esa fé en el sueco. Era conveniente volver a tener un seleccionador inglés. Y se apostó por Steve McClaren, con los desastrosos resultados que conocemos. Los tabloides no tardaron en cortar su cabeza de turco, y la FA, trató de buscar una solución a corto plazo. Había que encontrar un seleccionador capaz de sacar lo mejor de una generación de futbolístas brillantes que parecía incapaz de llegar a las semifinales de un gran torneo. Y se apostó por otro extranjero, Fabio Capello, el entrenador más laureado y más caro del fútbol mundial con el permiso de José Mourinho. Los resultados iniciales invitaban al optimismo: una fase de clasificación brillante en la que no se perdió un partido. Pero las fases de clasificación no son los torneos, y el Mundial ha situado a Inglaterra donde realmente esta a nivel futbolístico. Es una selección sin ideas y sin otros argumentos que el pundonor y la lucha, precisamente lo que trató de cambiar la FA desde la llegada de Eriksson. Y tras lo visto esta tarde, esta claro que no lo han conseguido, y que han perdido prácticamente una década en el intento. Quizás la revolución fue sólamente a un nivel aparente, quizás fue demasiado superficial y poco profunda. Y quizás los grandes de la Premier tengan una cierta responsabilidad en eso. Sólamente hay que mirar el número de jugadores ingleses de calidad menores de 25 años de los cuatro grandes para observar como la falta de talento es espantosa, horroriza. Si Capello continúa, tendrá un importante dilema por delante. Prolongar el pasado o iniciar el futuro, un futuro que él probablemente no dirija. Tratar de escarvar en la sequía, o sembrar las semillas de una cosecha que no recogerá él. En cualquier caso, los tabloides comenzarán a pedir cabezas. Y la del entrenador, en los tiempos de duda y de descalabro, suele ser la más fácil de cortar. Pese a que éste se llame Fabio Capello,sea uno de los mejores entrenadores del mundo, y poco tenga que ver en este fracaso, en el que los actores secundarios han contribuido a que la tragedia se lleve por delante al actor principal.

3 comentarios:

Matías Rodríguez dijo...

increible como citamos la historia en estos casos pre partido y ahora hablando con el resultado puesto,volvemos hacia atras con el gol de hurst en aquella final del 66' por el que le anularon a lampard que era por demas legitimo, la vendeta ya esta concluida esperemos que ahora podamos vengarnos nosotros de cara a cuartos con alemania, los mismos que nos borraron de alemania 2006, un saludo

28 de junio de 2010, 0:15
Harpo84 dijo...

Lo que queda claro es que ningún entrenador asegura el éxito. Inglaterra lleva muchos años en crisis. Apostar por Capello me pareció un intento algo desesperado y no ha funcionado. Quizá, dado el contratazo que le firmaron, le dejen ver que papel hace en la próxima Eurocopa, probablemente la última oportunidad de los geniales Gerrard y Lampard.

Después les toca hacer una gran renovación y ahí el italiano no me parece el más apropiado.

28 de junio de 2010, 17:39
diego dijo...

Capello no cuadra si queremos ganar la Eurocopa de 2012

2 de julio de 2010, 6:18

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